liderar el riesgo cibernético desde el C-level: un imperativo para 2026

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En 2025, la ciberseguridad dejó de ser un tema exclusivo de equipos técnicos para convertirse en un asunto estratégico que afecta directamente al negocio. Según la Trend Micro Defenders Survey Report 2025, más de 3,000 profesionales de seguridad alrededor del mundo están viendo una evolución crítica: la gestión del riesgo cibernético requiere ahora liderazgo y compromiso desde la alta dirección para ser efectiva y sostenible.

Este cambio no es menor. Las organizaciones de LatAm y globales dependen profundamente de tecnología para operar, innovar y competir. Cuando los ataques impactan la disponibilidad de servicios, la integridad de datos o la confianza de clientes y socios, la continuidad del negocio y la percepción del mercado están en juego. La gestión del ciberriesgo —bien entendida y apoyada desde la dirección ejecutiva— se vuelve una pieza clave del tablero de riesgos corporativos, no simplemente una serie de controles tecnológicos.

Para muchos CISOs y líderes de TI, esto plantea una doble pregunta: ¿cómo involucrar a los ejecutivos de negocio en decisiones que históricamente han sido técnicas? ¿Y cómo transformar una gestión reactiva de amenazas en un enfoque proactivo que conecte con prioridades corporativas como resiliencia operativa, continuidad y cumplimiento?

El punto de inflexión: riesgo técnico vs riesgo de negocio

Hoy, las amenazas no solo buscan vulnerar endpoints o redes; su objetivo final es impactar resultados de negocio. Esto significa que los riesgos cibernéticos deben comunicarse en términos que los ejecutivos entiendan: impacto en ingresos, reputación, cumplimiento regulatorio y continuidad de operaciones. El estudio de Trend Micro muestra que los equipos de seguridad ya perciben esta necesidad de hablar el mismo idioma que los líderes de negocio para hacer que las decisiones se tomen con contexto estratégico.

En muchos casos, las organizaciones que avanzan en este alineamiento están dejando atrás una visión puramente defensiva de ciberseguridad. En su lugar, adoptan marcos de gestión de riesgo que priorizan visibilidad del entorno, evaluación continua de riesgos y mitigación basada en impacto. Este enfoque no solo reduce la exposición a ataques, sino que transforma la seguridad en un catalizador para la confianza digital y la innovación empresarial.

Qué significa gestionar el riesgo con la alta dirección

Involucrar al C-level en la gestión del ciberriesgo implica, primero, claridad sobre qué es riesgo y cómo se relaciona con los objetivos del negocio. La gestión de ciberriesgos es un proceso continuo de identificar, priorizar y mitigar las amenazas que pueden impactar los activos críticos de la organización. Abarca desde la visibilidad completa de la superficie de ataque hasta la priorización de riesgos que realmente importa para la estrategia corporativa.

Los ejecutivos, incluidos CFO, COO y miembros del consejo, requieren métricas y marcos que permitan:

  • entender dónde están las mayores exposiciones,
  • cuánto riesgo está dispuesto a tolerar la organización,
  • qué medidas están en marcha para reducir la probabilidad y el impacto de los incidentes.

Este tipo de enfoque fomenta una disciplina de riesgo enfocada en resultados, en lugar de simples listas de vulnerabilidades o controles técnicos aislados.

De reactivo a proactivo: el rol del CISO y los equipos de seguridad

Para lograr este alineamiento, los equipos de seguridad deben elevar su lenguaje y sus métricas. En lugar de reportes centrados en eventos técnicos, los CISOs que lideran con eficacia cuentan historias de riesgo que resuenan con el negocio: pérdidas evitadas, continuidad garantizada, cumplimiento regulatorio fortalecido y capacidad operativa mantenida incluso bajo presión adversa.

Este enfoque también tiene implicaciones prácticas en la operación diaria. Por ejemplo, al adoptar técnicas de Cyber Risk Exposure Management (CREM) que descubren activos, evalúan riesgos en tiempo real y automatizan acciones de mitigación, las organizaciones pueden traducir datos técnicos en decisiones estratégicas sobre inversiones, cobertura de riesgos y prioridades operativas.

Lo que cambia para la operación en 2026

La inclusión de la alta dirección en la gestión del ciberriesgo no cambia solo el discurso; cambia la forma en que se asignan recursos, se planifican proyectos y se responde ante incidentes. Los equipos de TI y seguridad que colaboran estrechamente con ejecutivos consiguen:

  • mayor presupuesto para medidas priorizadas,
  • procesos de respuesta más claros y respaldados institucionalmente,
  • decisiones que equilibran riesgo y oportunidad tecnológica,
  • y una cultura organizacional que entiende que la ciberseguridad protege y habilita el negocio, no solo defiende sistemas.

Este cambio cultural y operativo es el que marca la diferencia entre organizaciones que reaccionan a amenazas y aquellas que gestionan su riesgo de forma estratégica, continua y compartida con los líderes de negocio.

Gestionar el ciberriesgo desde el nivel ejecutivo ya no es opcional ni un buen deseo para 2026: es una estrategia de negocio que impulsa continuidad, resiliencia y valor sostenible.

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